Capítulo 51 - Charla entre secuestrados

1834 Palabras

—Siempre he sido remilgosa para la comida, dicen que Dios castiga, no sé si es por no definirme si creer o no en él, ahora siento que me está pasando factura. —No es por Dios. —contestó Benjamín, quien se puso al frente de nosotras—. Cada uno se labra su destino. —Los dos tienen razón. —dije—. Dios ajusta, pero no mata, él nos dio el libre albedrío, lo que significa que cada uno labra su propio destino, tomamos nuestras propias decisiones para bien o para mal, es uno quien decide no Dios y, aun así, le echamos la culpa de todo lo malo a nuestro alrededor. —¿Segura de lo que dices? —Me retó el médico. —Por completo. Nos tardamos en comprender los designios del Creador, pero todo tiene un porqué y un para qué. —Benjamín, ¿qué tiempo tienes de casado? —preguntó la profesora. —¿Quier

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR