Luego de que ella se fuera dejándome sola, me sentí una completa tonta. Me daba vergüenza mi comportamiento de hace un momento, pensará que soy infantil. Sin embargo, no fue mi culpa el hecho de que él no me comentará que vendría su tía, hasta sería comprensiva con él y posiblemente no lo sacaría de la habitación o lo tiraría al suelo como lo hice. —Ya no importa, es culpa de él. Me iba a acostar de nuevo, pero el monitor para bebés suena de repente y escucho a Luna llorar a través de él. Voy hasta su habitación que estaba al lado de la mía y la cargo para que deje de llorar. Me siento en el sofá reclinable que el viejo había puesto para mí y la alimento. Le canto aquella canción de cuna que solía cantarme mi madre cuando era una niña y eso la calma. Sonrío al verla entre mis brazos, me

