Una tras otra nave fui derrotando, no creí que tuvieran suficiente refuerzo. Hasta el momento llevaba más de siete aviones derribados y yo estoy ilesa. —Subteniente repórtese, ¿Ve más aviones enemigos? Viejo tendrás que esperar un poco... solo un poco más... nuevamente, hago otra de mis maniobras para esquivar los disparos, pero el viejo es tan insistente... —¡Subteniente Mejía! Solo un poco más... listo... —Octavo avión derribado, señor. Creo que era último. Pude escuchar muy bien como suspiraba con fuerza. —Regrese a la base, el rehén ya ha sido rescatado. —A la orden, señor... ¡Demonios!... —¿Qué sucede, subteniente? —Hice mal los cálculos, señor. Hay un noveno avión, volveré tan pronto lo derribe. Corto la comunicación para no estresarme con eso de «repórtese» y así me podrí

