—Nuevamente, lamentamos no poder darle más información por el momento. —No se preocupe, oficial. Gracias por retomar el caso de mi madre. —Hago mi trabajo. Si llegamos a descubrir algo más, no dude de que le avisaremos. —Se lo agradezco mucho. —Hasta luego. —Hasta luego. Ambos oficiales se van, no obstante, no pude evitar sentirme incómoda con el otro oficial que acompañaba al oficial Lugo. Él nunca dijo su nombre, pero su presencia es realmente incómoda y detestable, y no entendía el porqué. —Aunque no es mucha información, al menos se obtuvo algo. —Niña, debes ser paciente. —Lo sé. Él se coloca de pie, me observa fijamente y después se acerca y me sorprende cuando me abraza. Mi propio padre dejó abrazarme así cuando murió mamá, no volví a escuchar un te quiero de su parte o un

