Luego de todo el jaleo por dar primeros auxilios tanto a los rehenes como a los soldados heridos, decidí tomarme un descanso después de reportarme con los grandes jefes de la base. —Soldado Mejía. Estaba por entrar para tirarme en mi cama cuando escuché que me llamaron. —¿Qué sucede? —Lo lamentamos. No sabía a qué se refería con ese «lo lamentamos», pero la expresión de su rostro me daba a entender que había pasado algo grave. —¿Qué pasa? —Lo sentimos mucho... Él no sabía cómo hablar y explicar la situación, pero espero con calma para darle el valor de hablar. —Todos los hombres que estaban en la misión han llegado. Hubo muchos heridos, otros llegaron sin problemas, pero... —Pero, ¿Qué? —El subteniente con el que usted ha llegado... falleció en la misión. Lo sentimos mucho. No

