¿Cuánto tiempo llevaba caminando? No lo sabía. En cualquier caso, había apartado a los hombres de su mente y estaba lista para volver a sentarse y concentrarse en su libro. Se dio la vuelta y echó un último vistazo al valle montañoso que se extendía a lo lejos y luego regresó por donde había venido, perdida en las voces que le contaban la historia de Nana. - ¡Oye! - El grito la sobresaltó, dio un respingo y levantó la vista. Davo cruzaba a grandes zancadas el prado, con una mirada feroz en el rostro, y el enfado se reflejaba en cada una de sus facciones de alfa. Carly tragó saliva. La forma en que apretaba los puños le decía que estaba en un lío. Le vino a la cabeza la instrucción de Davo: “Quédate cerca de la casa hasta que volvamos.” Vaya. Lo había olvidado. Cuando se había alejado, in

