Mi cabeza daba vueltas, era más que evidente que estaba ebria, en realidad todos lo estaban, excepto Justin, que me llevó hasta mi habitación después de ver cómo hacía el ridículo frente a todos en la sala. Y de qué manera. Después de cantar el feliz cumpleaños, metí mi cabeza en el pastel por mi propia cuenta y al ver que todos me veían con su rostro tan limpio, tomé lo que quedaba de pastel y les ensucié el rostro, incluyendo a mi padre, que ni se inmutó, solo seguí de pie tambaleandose con la cerveza en la mano. Si de algo estaba segura, era que hoy no había pastel para nadie. - Mira nada más cómo estás toda llena de pastel, te van a comer las hormigas .-me reí a carcajadas al ver el rostro enojado del rubio, mientras lavaba mi rostro en el baño. - Admite que fue muy divertido

