CAPÍTULO CUARENTA Y OCHO (MÁS QUE UNA COLABORACIÓN)

1941 Palabras

La sala de juntas estaba impregnada de una calma expectante. No era silencio, era contención. El tipo de atmósfera que precede a una tormenta o a una revelación. Había diez personas sentadas alrededor de la mesa: ejecutivos de marketing, dirección comercial, comunicaciones, y dos creativos que Dastan había permitido asistir, a regañadientes. Yo llegué puntual, con la carpeta de presentaciones bajo el brazo y la decisión en la mirada. Clara ya estaba allí, su portátil conectado al proyector, y una taza de café humeante que parecía no haber tocado. Me recibió con un leve asentimiento, como si intuyera que el momento no era solo profesional, sino personal. Y claro que lo era. Tomé la palabra sin esperar señal. —Gracias por venir. Sé que han sido días exigentes —dije, recorriendo con la mir

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR