CAPÍTULO SESENTA Y OCHO (LA GRIETA)

3845 Palabras

La ansiedad no dormía. Ni comía. Ni descansaba. Solo se instalaba en el centro de mi pecho como un nudo tibio, insistente, que no se iba ni siquiera cuando el mundo alrededor parecía calmo. Seguía ahí. Golpeando. Era la tercera vez en el día que marcaba su número. Dastan. Sin éxito. Otra vez, buzón de voz. Otra vez, ese silencio metálico que ahora parecía burla. Llevaba días sin saber de él. Días con el alma suspendida, esperando algo que no llegaba. Hasta que no pude más. Busqué en mis contactos el número de su oficina. Lo dudé unos segundos, pero al final pulsé llamar. Sonó apenas dos veces antes de que una voz femenina, suave y profesional, contestara al otro lado. —Ramsom, buenos días. —Hola… buenos días. ¿Podría hablar con Dastan, por favor? Hubo un silencio breve, el sonido de

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR