Víctor Una semana había pasado desde aquel día en que todo había explotado con Helen. Primero en la biblioteca y luego en el bar junto a nuestros amigos. Ese día realmente me había marcado, porque sentía que me había comportado como un completo idiota. Me sentía avergonzado con mi comportamiento y aunque le pedí perdón a Helen, continuaba sintiéndome muy culpable por todo lo que había dicho e insinuado. Helen no era una zorra, ella vivía su sexualidad de forma libre, porque era una mujer que no tenía compromiso alguno con nadie y yo no debí insinuar nada sobre su vida s****l. Por otra parte, seguía sin podía olvidar el hecho de que estuvimos a un paso de besarnos fuera de su departamento. Realmente teníamos una química tan potente, de la cual no podíamos escapar. Éramos tan distin

