AÑO NUEVO VIDA NUEVA

2329 Palabras
Es el primer día del mes primero del año’81 del siglo XX, apenas el día está comenzando, son las 12:00 am, todas las calles de mi pueblo están de fiesta, hay un nivel muy alto de celebración, todas las familias están en el frente de sus casas, otros están en plena calle abrazando a sus vecinos y dando el feliz año, algunas casas tienen un equipo de sonido muy grande, y suena tan fuerte que en toda la calle se escucha la música de esa casa… En mi casa hay muchas personas, abrazarlos a todos me tomaría como una hora, yo los observaba a todos y me llenaba de alegría ver a tanta gente feliz, cantando y llorando de emoción… De repente alce mi mirada, y vi a mi madre junto a mi padre, salí corriendo hacia ella, abrí mis brazos y ella extendió los suyos… Como yo estaba muy emocionado a causa de la fiesta, abrace a mi madre muy fuerte, fue tan fuerte el abrazo que mi madre comenzó a llorar en mis hombros… Yo no sabía qué hacer, solo con mi voz quebrada le dije:.— Feliz año, madre… Te amo mucho… Ella me dijo: — Feliz año hijo, QUE DIOS TE BENDIGA Y TE GUARDE, QUE DIOS HAGA RESPLANDECER SU ROSTRO SOBRE TI, TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA, Y PONGA EN TI PAZ… Yo te amo más… Hijo… Con un nudo en mi garganta le dije: — Gracias por ser mi madre… Envuelto en esa emoción tan grande, mire a mi lado y allí estaba mi padre… Allí mismo salte a sus brazos, y lo único que recuerdo fue abrazarlo y ponerme a llorar en sus brazos, él me acariciaba el cabello y me besaba en la cabeza… Era la primera vez que abrazaba a mi padre… Mientras escribo este episodio de mis ojos salen algunas lágrimas de alegría… Recuerden que mi padre tuvo 12 hijos, y yo era el número 10… Los mayores se robaron todos los abrazos de mi padre… ja, ja, ja. Esos minutos marcaron mi vida para siempre, allí entendí por qué lloraban dándose el feliz año, nunca antes yo había llorado en un momento así… Estas son lecciones de vida, para los niños y los adolescentes, son experiencias que nunca olvidamos, es más, estos momentos dan equilibrio a nuestras vidas, y sirven de guía para tener una identidad correcta, y así tomar decisiones correctas. Inmediatamente después de darnos el feliz año, nos fuimos al medio de la calle, mis hermanos mayores sacaron un mortero, y comenzaron a lanzar unas varillas que explotaban en el cielo con luces de colores, mis hermanos hacían un espectáculo tan grande que casi todo el sector de mi casa, se reunían alrededor de mi hermano, cada vez que una varilla explotaba en el cielo todas las personas allí presente aplaudían fuerte y con mucha alegría… En mi casa todas mis hermanas y mi madre, mi padre y todos los que estaban de visita, sacaron sillas y se sentaron justo en la acera que esta frente a mi casa, para ver el espectáculo de fuegos artificiales, todas las casas en esa cuadra también sacaban sillas y todos salían al frente y miraban al cielo y aplaudían… Esa función duraba una hora aproximadamente, y la verdad era que al terminar el espectáculo se escuchaba a todo el sector, a una sola voz decir: // Hay nooo, ya se terminó… Justo al lado de mi casa vivía una pareja de esposos de edad muy avanzada, que se llamaban la señora Elena y el señor Saúl, y al terminar los fuegos artificiales, inmediatamente salíamos de casa en casa para dar el feliz año a todos nuestros vecinos, de pronto escuche una voz que me llamaba diciendo; — Joche, Joche… Era el señor Saúl… — Voy señor Saúl… Dígame que necesita… Le dije corriendo hacia él. El señor Saúl salió de su casa, y me abrazo muy fuerte y me froto el cabello y me dijo: — Feliz año nuevo hijo… Tú eres mi mejor amigo… — igualmente señor Saúl, feliz año nuevo, Dios le bendiga… Estas palabras me las dijo delante de sus tres hijos, que estaban allí con sus esposas e hijos y sus nietos. El señor Saúl tenía 85 años de edad cuando me dijo esas palabras, sus hijos tenían 60, 57 y 55 años de edad y la señora Elena era una señora de 80 años de edad, los nietos del señor Saúl eran hombres mucho mayor que yo, y yo era solo un niño de 10 años de edad, así que era muy incómodo para mí que el señor Saúl me dijera esos elogios delante de sus hijos… La señora Elena también salió de su casa, y me abrazo y me dio un beso en la frente y me dijo: — feliz año hijo mío, tú has sido una bendición para nosotros… — feliz año nuevo, señora Elena, Dios la bendiga… Le respondí yo muy apenado… La Señora Elena se volteó y le dijo a sus hijos, nueras y nietos: — Este es Joche, el joven valiente y más amable de este sector, que nos ayuda en todo lo que necesitamos… Luego todos salieron de la casa del señor Saúl, y me abrazaron, y me dieron el feliz año nuevo. Solo el mayor de los hijos, cuando me dio el feliz año me dijo: — Joche, me robaste mi puesto de cariño con mis padres… (y se sonrió) — No te lo robe, solo guardaba tu puesto hasta que llegaras… (y me reí) Entonces la señora Elena me tomo de la mano y me dijo: — Ven Joche que te guarde un plato de varios dulces que hice… Yo fui con ella, tome el plato, le di las gracias, y era tanta la pena que yo tenía, que le dije:— Señora Elena, voy a mi casa, me como los dulces y luego le traigo el plato… — No hijo, come aquí con nosotros, como siempre lo haces… Me dijo la señora Elena Cuando la señora Elena me dijo eso, el corazón se me iba a salir del pecho por la pena que sentía… Pero cuando el señor Saúl me vio tan incómodo, miro a la señora Elena y le dijo: — Mi amor, deja que Joche se coma esos dulces en su casa, porque a lo mejor, quiere compartir con su madre… Fue un gran alivio para mí la intervención del señor Saúl. Cuando estaba abriendo el portón para salir de la casa del señor Saúl la señora Elena me llamo y me dijo: — Joche ven acá, siéntate aquí con nosotros, te comes tus dulces tranquilos, y yo te doy más para que le lleves a mi amiga Esther tu madre… Yo me regresé, pero mientras caminaba las piernas me temblaban, y solo yo me sonreía. Pero el señor Saúl con una sonrisa en su rostro dijo: — Esa Elena es una cosa seria, todo lo resuelve a su manera, hizo que Joche se devolviera… ja, ja, ja… Me senté a la mesa, y me comí 5 hicacos en almíbar, un poco de arroz con leche, unas cucharaditas de manjar blanco, y un poquito de dulce de lechosa… Al terminar de comer los dulces, me levanté y le di las gracias a la señora Elena, me despedí de todos, mi dieron el plato de dulces para mi madre, y me fui muy contento. Mi amistad con la señora Elena y el señor Saúl, comenzó tres años antes de este episodio, yo solo tenía 7 añitos de edad, y mi madre me envió al abasto, y la señora Elena estaba sola en su casa, porque el señor Saúl había ido al mercado, y ella me vio cuando yo pasaba por el frente de su casa y me dijo: — Joche hijo, necesito comprar un medicamento para la tensión, porque no me siento bien y me la debo tomar. — Está bien le dije, yo se la traigo, escríbame en un papelito el nombre de la medicina para que no se me olvide — Gracias hijo. Fui corriendo al abasto, compre lo que mi madre me mando a comprar, y cuando pregunte por la medicina de la señora Elena, el señor Luis dueño del abasto, me dijo que esa medicina solo la vendían en la Farmacia… Entonces me regrese a mi casa corriendo, y cuando llegue le entregue a mi madre lo que ella me avía encargado, y le dije: — Madre, la señora Elena está muy enferma, y me dio un dinero para que le comprara una medicina, pero en el abasto no la hay, el señor Luis me dijo que fuera a la Farmacia… Mi madre escuchó atentamente lo que le dije, y me dijo: — Hijo, vamos para la casa de la señora Elena, vamos a ver cómo se siente… Cuando llegamos a la casa de la señora Elena, ella estaba sentada en un mecedor de bambú… La señora estaba casi desmayada, temblaba y no podía hablar… Mi madre se alarmó tanto que me dijo que llamara a mi hermano mayor Sami… Nosotros vivíamos en el sector Arismendi detrás del Cuerpo de Bomberos #2 de mi pueblo… Cuando yo Salí de la casa de la señora Elena, entre corriendo a mi casa y solo le dije a mi hermano: — Sami, te llama mami, ella está al lado en la casa de la señora Elena, es urgente… Yo seguí mi carrera y el instinto me llevo al cuartel de los bomberos… Y al llegar al lugar, yo estaba ahogado de la carrera que di, para llegar allí… Uno de los bomberos estaba debajo de una mata de mango leyendo periódico, y me dijo: — ¡Que tienes muchacho.! ¿Que paso? Yo casi no podía hablar, del miedo y del cansancio, y le dije: — La señora Elena se está muriendo… .— ¿Quién es la señora Elena? Ellos no conocían a la señora Elena, y yo les dije: — Ella vive aquí atrás. Y es una ancianita… Mientras yo le hablaba al bombero, él sonó la alarma y bajaron el chofer y los paramédicos, entonces el capitán de los bomberos me dijo: — hijo, móntate en la ambulancia y lleva a los paramédicos a la casa de la ancianita. Salimos rumbo a la casa de la señora Elena, y cuando llegamos nadie se imaginaba que yo había ido a buscar a los bomberos, pero allí estaban mi madre y mi hermano Sami, con el carro de mi casa, listo para llevar a la señora Elena al hospital. Al llegar la ambulancia, se bajaron los paramédicos, y preguntaron: —¿Qué le pasa a la señora?. — Es la presión arterial.— Le contesto mi madre Inmediatamente sacaron el equipo para medirle la presión arterial, y dijeron: — La señora no está bien, la vamos a inyectar, y luego la llevaremos a un hospital… Así fue, la inyectaron y después que la estabilizaron la llevaron a un hospital de mi pueblo, y mi madre se fue con ella en la ambulancia… Mi hermano Sami, se fue en el carro de mi casa detrás de la ambulancia… Yo me quede sentado en el frente de mi casa esperando al señor Saúl… Pasado dos días, y emocionado el Capitán de los Bomberos, llamo a un periodista amigo, y le contó la historia, que un pequeño niño de apenas 7 añitos de edad, salvo la vida de una anciana, porque se llenó de valor y fue a buscar a los bomberos… Al día siguiente salió mi foto con el Capitán en el periódico del pueblo con la historia del pequeño gran héroe… Todos los días yo iba al abasto a comprar cualquier cosa, pero después de este incidente, antes de ir al abasto yo llegaba a la casa del señor Saúl, y le preguntaba si necesitaba que le comprara algo, El señor Saúl siempre encargaba algo aunque no lo necesitara, y me decía: — Joche, tráeme una un tomate y una cebolla… La señora Elena, un poco molesta le decía a su esposo: .— Mi amor, nosotros no necesitamos eso, en la despensa hay cebolla y tomate, tenemos de todo, no necesitamos nada… El señor Saúl le hablo en voz baja a su esposa (como para que yo no escuchara, pero yo escuchaba todo), y le dijo: .— Elena, este muchacho viene con tanta emoción para traernos del abasto lo que necesitamos, no debemos quitarle las ganas de servirnos — Es verdad mi amor, a Joche le gusta servirnos.— Respondió Elena… El primero de enero de 1981, a las 4:00 am, Yo le conté a mi madre lo que me había sucedido en la casa del vecino, que me exalto delante de sus hijos y sus nietos, y le conté todo lo que viví esos tres años con los vecinos. Mi madre me tomo en sus brazos, y me sentó en su regazo, y con una sonrisa en su rostro me dijo: .— Joche, tú eres un gran muchacho, si sigues así serás un gran joven, y luego un gran Hombre, me alegra saber que lo que has aprendido de la Biblia lo pusiste en práctica, y Dios te ha puesto en alto delante de todas las personas que te conocen, estoy segura de que serás un buen esposo cuando te cases y un padre ejemplar. NUNCA SE ME BORRARON ESAS PALABRAS DE MI MENTE… Luego mi madre me dijo: .— Joche, nunca olvides lo que dice la Biblia, “Todo lo que el hombre sembraré eso también segara”… Si siembras odio, recoges enemistades, Si siembras vientos de problemas, recoges tempestades de problemas, Si siembras Amor, recoges elogios de tu familia y de tus amigos, Si siembras, amigos, nunca estarás solo, siempre rodeado de personas… Apenas son las 4:00 am, del 1 de enero de 1981… Te sorprenderá lo que ocurre la tarde de ese día…
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