Esa madrugada pasaron exactamente 30 camiones grandes cargados de mercancía, uno de esos camiones se paró justamente en el patio de la casa donde estábamos jugando domino.
Del camión se bajaron 10 hombres vestidos con ropa militar y con armas largas, de manera que nosotros creíamos que eran militares, por eso nos quedamos tranquilos, uno de esos hombres nos habló con mucha educación y nos preguntó:.
— ¿Ciudadanos, que hacen ustedes aquí despiertos a esta hora?.— Estamos de vacaciones, señor oficial. Respondió mi hermano Sami.
.— Es muy peligroso estar a esta hora fuera de la casa. ¿Ustedes tienen armas allí adentro de la casa? Pregunto el militar.
.— No señor, aquí nadie porta armas. Aquí estamos en familia. Respondió Sami.
Ellos se acercaron donde estábamos nosotros y cargaron sus armas y nos apuntaron, y el líder nos dijo:.— Quédense tranquilos, nadie se mueva, si obedecen nada les va a pasar.
Coloquen sus manos en su cabeza y acuéstense boca abajo en el piso, que mis camaradas van a revisar la casa.
Cuando el líder nos hablo así, nos dimos cuenta que eran paramilitares Colombianos, y que los camiones eran una carga de droga.
Allí aumento nuestro miedo.
Uno de nuestros primos era muy nervioso, y estaba hablando entre dientes y nos decía:
.- Esta gente no van a matar, yo no voy a morir.
Eso alimentaba nuestro temor, tanto que el chofer del autobús se puso a llorar. Los paramilitares colombianos entraron en la casa y todas las mujeres se despertaron y comenzaron a llorar, y el líder de los paramilitares les dijo a las mujeres en voz alta:.
— ¡Si ustedes no dejan de llorar, vamos a matar a los hombres que los tenemos acostado en el piso del patio!
¡Quédense tranquilas que nada va a pasar! Solo estamos revisando la casa.
En un descuido que tuvieron los paramilitares, mi primo nervioso, se levantó con mucha rapidez y salió de la casa corriendo por el lado del frente de la casa, allí estaba la avenida principal, y había muchas casas. El asunto fue que el primo pudo escapar y nadie lo vio. Los paramilitares revisaron toda la casa, los carros y el autobús, el chofer del autobús tenía un arma guardada en el bus, pero los paramilitares no la vieron.
Mientras que los paramilitares revisaban todo mi madre les hablaba de Dios, y ellos la escuchaban.
Entonces el líder hablo a todos sus camaradas y les dijo:.— Estos son Cristianos, no hay problemas, vámonos.
.— Gracias, señores. Les dijo mi valiente madre.
Entonces el líder se volteó y nos dijo:
.- Recojan todo, y entren en su casa.
¡No quiero volver a verlos a esta hora fuera de su casa! ¡Es una orden!
Al que vea fuera de su casa, va a tener serios problemas conmigo.
Cuando ellos iban saliendo, llegaron dos paramilitares motorizados, y le dijeron al líder:.— Mi Capitán, encontramos a un joven ciudadano corriendo por la carretera.
¿Qué hacemos con él?
.— Muéstrenlo a los Cristianos para ver si lo conocen, si no lo conocen nos lo llevamos. Le respondió el líder.
Cuando lo trajeron era el primo nervioso, y el líder nos preguntó:.— ¿Lo conocen?
Mi padre lleno de sabiduría respondió:.— Es un muchacho enfermo de la mente, si lo conocemos, no es mala persona, pero si usted quiere lo deja aquí esta noche y mañana yo mismo lo llevo a la casa de sus padres.
.— Ok. Lo vamos a dejar aquí, pero no quiero que hablen de esto con nadie. Si me entero de que hablaron con alguien de esto, yo mismo los voy a buscar donde estén, y tendrán un problema muy grande conmigo. Nos dijo el líder.
Los paramilitares salieron de la casa, y dejaron al primo nervioso, y se fueron, no paso nada de que lamentar, todo fue solamente un gran susto,
Luego que se fueron nos reunimos todos en la sala de la casa, a todos se nos quitó el sueño, y comenzamos hablar unos con otros, lo que habíamos vivido, la casa parecía un mercado, había mucho ruido, se escuchaban las voces de todos al mismo tiempo, unos se reían, otros lloraban y algunos lloraban de risa.
Lo que si era cierto fue que ninguno de nosotros había tenido una experiencia así en su vida.
Todos tenían cara de asesinos, reflejaban odio en sus miradas, incluso en un momento cuando ellos estaban en el patio de la casa, un soldado señalando al chofer del autobús le dijo al líder:.— Capitán, vamos a matar a este hombre, para que todos tengan bien claro quiénes somos nosotros, y mantengan sus bocas bien cerradas
El líder lo miro y lo agarro por un brazo con mucha fuerza y le dijo:.— León, yo sé que tienes la adrenalina muy alta y quieres matar a alguien, pero esta vez no vamos a matar a nadie, ellos son gente de bien, no nos metamos con Dios.
Esa conversación entre ellos nos atemorizaba mucho más de lo que estábamos. Pero en medio del alboroto que había en la casa de Caimarechico, que fue bastante largo y muy ruidoso, mi madre se levantó y dijo:.— Amados hijos, Yernos, nueras, primos, sobrinos, esposos, y hermanos vamos a sacar ahora mismo un poco de tiempo para hablar con Dios, vamos a orar para darle gracias a Dios, porque fue Él quien nos libró de nuestros enemigos, y ellos se fueron, porque reconocieron que nosotros somos hijos de Dios.
La necesidad de un líder es de mucha importancia, en una Familia, en una Empresa, en una comunidad, en un país. Los líderes son los que sueñan los cambios que necesitan dar las familias, empresas, comunidades, y países, esos sueños animan a los que los escuchan. Los líderes son los visionarios que necesitamos para que nos indiquen como llevar a cabo nuestros sueños. Un líder siempre tiene una respuesta a las preguntas más difíciles en el grupo.
El líder lidia con los asuntos más difíciles hasta resolverlos.
Incluso una jauría de perros esquimales, cuando están enjaezados a un trineo, necesitan un perro líder. La principal diferencias entre el perro que guía y los que le siguen, es que el que va al frente tiene una mejor vista del paisaje.
Si estás casado y tienes familia ya eres un líder, si tienes un pequeño negocio y un solo empleado ya eres un líder, si tu comunidad atraviesa un momento difícil y tú tienes una solución, déjame decirte que eres un líder de tu comunidad.
No esperes nunca que alguien te nombre líder, solo la vida te da esa oportunidad.
Mi pueblo tiene dos fronteras muy largas con su vecino país, una es la frontera legal que se llama la Raya, y nos lleva un pueblo muy comercial el cual es puerto libre de impuestos y allí se compra mucha mercancía de todo tipo a un precio muy bajo ese pueblo se llama Maicao, también tenemos la otra frontera muy grande, que es de indígenas que se llama La Guajira
Colombo-Venezolana, ellos pasan por sus trochas de país a país sin tener documentos de ninguno de los dos países, aunque esas regiones pertenecen a los dos países, La Guajira Colombiana y La Guajira Venezolana, deben ser algunos 200 kilómetros de longitud.
En esas montañas, y esas selvas, colombianas, que son fronteras con mi pueblo, viven y se desplazan los paramilitares colombianos, que son una guerrilla que viven del secuestro y fabricación y distribución de cocaína y mariguana. Muchas veces tienen que moverse para la selva de mi país huyendo de las autoridades de su país. En esta ocasión que nos vieron en la playa, era que estaban cargando un Barco que iba a trasladar las drogas a unas islas de Centro América.
A las 6:30 am del cuarto día en el mar, ya estábamos todos listos para el regreso a casa, igual como nos venimos así nos fuimos de regreso a mi pueblo, las mujeres en los carros y los hombres en el autobús. De regreso a casa hicimos muchas paradas, La primera fue en una estación de gasolina, después hicimos otra parada en una heladería, luego hicimos otra para comer hamburguesas porque salimos sin desayuno, y la última que hicimos fue para tomarnos fotos en un pueblo turístico.
El 5 de enero de 1981, a las 12:30 pm, ya estábamos desembarcando en nuestra casa de mi querido pueblo. Llegamos tan cansados, que cuando entre a mi casa, después que todos los invitados se fueron, me fui a la cama, y desperté a las 7:00 pm, porque mi hermana María me despertó para ir a comer, en esa ocasión comí, literalmente con los ojos cerrados.
Luego de haber comido, me lave las manos y me fui al cuarto, y esta vez si dormí hasta el otro día.
6 DE ENERO, DÍA DE REYES.
En nuestra cultura Sur-Americana, el día 6 de enero se celebra la llegada de los Reyes magos al pesebre donde nació Jesús, en Belén de Judá.
Ese día lo celebramos regalándoles juguetes, a nuestros niños.
Es un día donde también las familias salen de sus casas y van a las plazas y parques para llevar a sus niños.
Martes 6 de enero de 1981, 4:30 pm, estamos todos los niños en la calle de mi pueblo jugando con los niños vecinos de nuestras casas, sacábamos nuestros juguetes; Bicicletas, Patines, Patinetas, etc. Las calles de mi pueblo, estaban repletas de alegría nuevamente, fiestas y música por doquier, todos los niños bien vestidos, y los padres en el frente de sus casas.
De pronto levante mi vista, y vi venir a un hombre, blanco, alto, de contextura fuerte, pero mal vestido, parecía estar sucio.
.— ¡Allí viene el loco Salas! Grito muy asustado mi amiguito Alexis, el hijo del señor Luis, dueño del abasto.
Alexis salió corriendo para su casa, muy asustado, y yo también corrí asustado para mi casa.
El loco Salas traía un palo en la mano del cual él se apoyaba para caminar, venía tambaleándose de lo drogado y borracho que estaba, pero les juro que era terrorífico verlo en ese estado.
El vecino que vivía frente a mi casa le decían Marinero, era un señor de 35 años de edad, moreno muy alto, medía un metro con noventa centímetros, casi dos metros, y era muy gordo, pesaba casi 200 Kg. Él salió a la calle cuando venía el loco Salas y le dijo:.— Salas tú si eres fuerte, hace cinco días te pegaron un tiro en las nalgas, y ya saliste a molestar otra vez en la calle.
Vete de aquí, en este sector nadie te quiere.
.— Si quieres, ven tú y me sacas de esta calle. Voy a arreglar un asunto con Luis, y luego vengo por ti. Le respondió el loco Salas, muy molesto.
Cuando el loco Salas iba rumbo a la casa del señor Luis, Él ya estaba en el frente de su casa esperándolo.
Un joven a quien llamaban Pacho, él era alto muy fuerte, y el sector lo respetaba porque era bombero, salió al encuentro con el loco salas, y le dijo:.— Salas, ya escuchaste al Marinero, mejor vete de este sector y te vas a tu casa. Porque si no lo haces voy a llamar a la policía, y te van a meter en la cárcel.
Salas saco un cuchillo que tenía en el bolsillo, y así herido como estaba comenzó a retar a Pacho para pelear. Salas era un experto en el manejo de cuchillos u puñales para pelear con alguien. Cuando Salas saco el cuchillo Pacho le dijo:.— ¿Qué haces Salas? Guarda eso no te quiero hacer daño.
.— Te voy a matar a ti primero maldito. Y después voy por Luis, y por el Marinero.
Mientras Salas amenazaba a Pacho, todos los hombres del sector, jóvenes y ancianos, salieron en contra de Salas. Y Salas se lanzó a los pies de Pacho, tomándolo por sorpresa, y se sujetó a los pies de Pacho, tirándolo al suelo le enterró el cuchillo en la pierna izquierda. Un joven del sector traía en sus manos un bate de Beisbol de aluminio, y le dio con el bate en la nalga que el loco Salas tenía herida. Del dolor Salas soltó a Pacho, y comenzó a dar vueltas en la carretera, Pacho se levantó del piso y en voz alta dijo:.— ¡Dejen a Salas tranquilo!
Y luego Pacho le dijo a Salas:.— Salas ahora los dos estamos heridos, estamos en las mismas condiciones levántate a pelear conmigo.
Y Pacho se volteó, y miro a todos los hombres y les dijo:.— Y ninguno de ustedes se va a meter en esta pelea.