Cuando mi padre fue a pagar la cuenta, el total a pagar era menos de la mitad de lo que se debería pagar. Fue una estrategia exitosa del capitán, después de salir de la oficina, fuimos hasta la oficina de pago, y después de haber pagado, montamos los colchones en la camioneta, y nos embarcamos todos, y nos fuimos de regreso a casa. Al llegar a casa, bajamos los colchones, y se los pusimos a las camas. Los cinco aires acondicionados que había en mi casa, todos estaban colocados a un metro y ochenta y cinco centímetros de alto y todos los aires acondicionados se salvaron, porque la altura máxima que alcanzo el agua de la quebrada fue de un metro con setenta y tres centímetros. Así que ya teníamos, colchones y aires acondicionados para dormir. Mi padre le dio las gracias al Capitán Leví

