Entonces todos se fueron del lugar, y yo me quede solo allí, y habiendo esperado que nadie estuviera cerca de allí, comencé a llamar a mi hermana Nena y le dije:
.- Nena, ya no queda nadie por aquí, ya puedes salir, ¡Vamos que mami nos está llamando!
Un rato después, la Nena, salió de entre las matas, y se iba corriendo sin hablar conmigo, pero cuando se iba, mi hermana Eli venia a buscarme, y cuando Eli vio a la Nena Exclamo asombrada: .- ¡Aquí está la Nena! ¡Ya la encontré!
Entonces yo me levante de donde me había sentado, y cuando voy caminando rumbo a la piscina,
Mi hermana Eli me vio y volvió a exclamar:
.- ¡Aquí esta Joche también! ¡Ya lo encontré!
Luego nos reunimos toda la familia en el área de la piscina.
Y mi padre nos dijo:
.- Dentro de un rato viene mi amigo, el Cabo coquito, para almorzar con nosotros, y quiero que estemos todos juntos almorzando con él.
Pero la Nena, mientras estovo escondida, entre las matas, tenía los ojos hinchados porque había llorado mucho, pensando que mis otros hermanos la iban a descubrir, pero cuando la familia se reunió en el área de la piscina, la Nena se quedo dentro de la piscina, para que no le vieran los ojos rojos por lo que había llorado, pero mi padre noto la ausencia de la Nena en la reunión familiar, y terminada la reunión familiar, mi padre mando a salir de la piscina a la Nena.
Y cuando la Nena salió de la piscina mi padre se la quedo mirando fijamente a los ojos y le dijo:
.- Nena tienes los ojos muy irritados, eso debe ser por el cloro.
Cuando íbamos saliendo de las instalaciones de la piscina del hotel, venían saliendo, el Gerente del hotel, junto con Peter.
El gerente del hotel era un hombre Norte Americano, blanco, de contextura fuerte, de ojos azules, y cabello lacio amarillo, igual a Peter.
Cuando nos encontramos, el Gringo nos saludo a todos amablemente.
Y yo le pregunte al Gringo:
.- ¿Usted es el padre de Peter?
Son igualitos los dos
Y el Gringo me respondió muy asombrado:
.- ¡WOW!
Te sabes el nombre de mi hijo.
Yo lo interrumpí y le dije:
.- Si lo conocí en el área donde están las mesas de ajedrez y domino, en el parque donde hay muchos árboles y uno se puede esconder.
Esto lo dije apropósito para asustar a Peter y a mi hermana la Nena, y lo logre, mientras yo hablaba Peter me hacía señas tratando de decirme que no dijera nada de lo que había visto, y la Nena estaba casi que lloraba, pensando que yo podía hablar.
Entonces le hice una pregunta al Gringo:
.- Señor Gerente, permítame hacerle una pregunta, ¿Yo puedo ir al área donde están las mesas de ajedrez y de domino, cuando yo quiera?
El gringo respondió:
.- Si hijo cuando tú quieras puedes ir allá, es más si deseas jugar ajedrez o domino con alguien, solo debes decirle a mi hijo que te preste, el ajedrez o el domino, y el inmediatamente te lo presta.
Y yo le volví a preguntar:
.- Pero si yo voy solo para ese parque, ¿Puede haber la posibilidad, que un perro de la calle se meta y me muerda?
Peter se quería morir, se puso de todos los colores, no levantaba la mirada, y el Gringo soltó una carcajada por la pregunta que le hice.
Y el Gringo me respondió y dijo:
.- ¡Como son los muchachos de ocurrentes! Hijo aquí no existe ninguna posibilidad que entre un perro de la calle, porque todo el hotel está cercado con una pared que mide dos metros de alto. Totalmente imposible que entre un perro.
Yo le dije al Gringo:
.- Señor Gerente, permítame decirle que lo del perro no se me ocurrió a mí, eso se le ocurrió a una persona que trabaja en este hotel, y esa persona me dijo, que el perro de la calle estaba dentro del hotel.
Entonces mi padre que estaba muy pendiente de la conversación me dijo: .- hijo dile al Gerente como se llama ese empleado, para que no le este mintiendo a los clientes del hotel.
El Gringo agrego:
.- Tu padre tiene razón, dime quien te dijo esa mentira que atenta contra la tranquilidad de lo clientes de este prestigioso hotel. Dime quien te lo dijo, y yo lo reprenderé muy fuerte, y estoy seguro que no lo hará jamás.
Yo le respondí:
.- Tendría que buscarlo y mostrárselo.
El Gringo me dijo:
.- Bueno, voy a dejar a mi hijo de encargado de eso, porque él es el jefe de las aéreas recreativas del hotel, cuando identifiques a la persona que te dijo eso, se lo muestras a mi hijo, y yo me encargo de lo demás.
Mi padre le dijo al Gringo:
.- Gracias por prestarle atención a mi hijo, y por explicarle todo lo que le explico, gracias por su paciencia. y Feliz tarde.
Nos fuimos casi corriendo a la habitación, nos bañamos y nos vestimos en tiempo record.
Todo se hizo muy rápido, y bajamos de inmediato al restaurante, pero cuando llegamos al restaurante, ya el Cabo y su esposa estaban allí, esperando a mis padres.
Entonces nos sentamos todos en una misma mesa, y ordenamos los almuerzos, todo era muy exquisito, y servían bastante comida, luego de haber terminado de comer, llego Peter con helados para todos, y dijo:
.- ¡Esto es cortesía del Gerente, que lo disfruten!
Mis padres y mis hermanos quedaron sorprendidos con el postre, pero yo no me sorprendí, porque solo yo sabía lo que pasaba.
Mi padre y el Cabo Coquito, comenzaron a conversar.
Y mi padre le dijo:
.- Hay algo que debo decirte coquito, y es que cuando quieras puedes ir a Venezuela, bien sea de paseo, o si todavía quiere emigrar para allá, lo puedes hacer, mi familia y yo siempre te vamos a recibir con los brazos abiertos. Si vas de paseo, no gastas nada en hotel y comida. Porque a un lado de mi casa, yo construí, una habitación especial que tiene; un baño cómodo, con su ducha, tiene una pequeña cocinita adentro, tiene también un pequeño comedor, y un cuarto con su cama y su aire acondicionado. Si vas allí te vas a hospedar.
El Cabo era un hombre muy sensible, y cuando mi padre le propuso eso, se le salieron algunas lágrimas de sus ojos, y a su esposa también.
Y el cabo le dijo a mi padre:
.- Muel a ti no se te quita, lo de ser un gran amigo, y querer ayudar a los demás. El sueño más grande que tenemos mi esposa y yo, siempre ha sido el emigrar a Venezuela, pero no nos hemos ido, por no tener un contacto que nos ayude, aprender a desenvolvernos en ese país.
Mi trabajo es bien pagado, pero nada es tan bien pagado, cuando desde que te pones el uniforme corres el peligro que alguien te mate.
Somos el objetivo de todos los guerrilleros, nosotros notros andamos bien identificados con nuestros uniformes, ellos nos ubican fácilmente, pero ellos andan vestidos de civil. Ellos nos ven a nosotros, pero nosotros nos los vemos a ellos. Eso no es vida mi hermano.
Mi padre le pregunto:
.- ¿Y qué piensas hacer?
Coquito le dijo:
.- Quiero arreglar todas mis cosas, y emigrar de este país.
Yo tengo dinero guardado, tengo propiedades, tengo una hermosa esposa y dos bollos hijos, tengo el respaldo de las fuerzas armadas de mi país, pero no duermo tranquilo, pensando que entre la gente puede haber algún guerrillero que me quiera matar, sin yo haberle hecho nada. Eso no es vida hermano.
Mi padre le dijo:
.- Te voy a dar el número de teléfono de mi casa, y el número de teléfono de mi oficina, para que cuando estés listo para viajar a Venezuela, me llames, y yo te voy a conseguir trabajo, y vas a vivir en mi casa por un tiempo, sin pagar nada, hasta que ya estés estable, y quieras mudarte a una casa o un apartamento alquilado.
Pero te voy a dar un consejo de hermano, retírate hoy mismo de las fuerzas armadas, y comienza a desarrollar tus planes de emigrar.
Coquito le respondió:
.- Entonces prepárate mi hermano, que esta navidad vamos a pasarla juntos en Venezuela. Tengo que retirarme, porque en una hora entro de guardia.
Entonces el Cabo y mi padre se despidieron con un fuerte abrazo, y luego todos nos despedimos del Cabo y su esposa.
Cuando todo esto termino, el Gerente del hotel, envió a un empleado del hotel, a buscar a mi padre.
Cuando el empleado encontró a mi padre, le dijo:
.- Estimado huésped, el Gerente de este Hotel, desea hablar con usted, porque le tiene un mensaje del gerente del restaurante del hotel Doral.
Mi padre le respondió:
.- Ok vamos de una vez.
Subimos con el empleado de una vez para hablar con el Gringo.
Cuando llegamos a la oficina del Gerente del hotel y entramos, eso parecía la oficina del presidente de los Estados Unidos de América. En el piso de granito, estaba el emblema del hotel, con el nombre del hotel, en el mismo piso grabado, las paredes estaban forradas en madera hasta la mitad, la otra mitad eran unos hermosos ventanales, que podías ver todo el pueblo. Y el escritorio era muy imponente, en madera de roble, muy gruesas todas las piezas del escritorio, la sola mesa media casi dos metros, y el gerente nos dijo que ese escritorio, para moverlo, se necesitaban 6 hombres.
Todo dentro de esa oficina tenía un aspecto colonial impresionante, el Gerente nos ofreció café, y las tazas eran de vajillas de plata, la jarra del café, también era de plata finísima.
El Gerente le dijo a mi padre:
.— Me llamo el gerente del restaurante del hotel Doral, y me dijo;
“Dile al huésped José, que al señor que vive al lado del hotel Doral, que un hermano de él, se lo llevo a su casa para atenderlo mejor, y también se llevó a sus hijos, así que es un poco imposible hablar con él.
Nos despedimos del Gerente, mi padre le dio las gracias, dimos media vuelta y nos fuimos a nuestras habitaciones.
Todos estábamos consternados, porque nunca más íbamos a poder ayudar aquella familia necesitada.
Ya iba cayendo la tarde, eran aproximadamente las 6:30 pm, cuando tocaron la puerta de la habitación de mi padre,
Mi padre pregunta:
.— ¿Quién es?
Alguien responde:
.— Es de parte de la administración del hotel.
Mi padre responde:
.— ¡Ah! Ok, un momento, enseguida abro la puerta.
Mi padre intrigado, se toma un poco de tiempo para pensar que se trataría esta visita de la administración del hotel.
Entonces se levantó de donde estaba sentado, y todos los que estábamos con él en la habitación, nos llamó la atención el comportamiento de nuestro padre.
Mi padre fue hasta la puerta, y antes de abrirla, miro por el ojo mágico de la puerta, para ver quién era, y al reconocer a la persona, como trabajador del hotel, le abrió la puerta,
Y mi padre le pregunto:
.— Buenas tardes, buen joven.
¿En qué puedo ayudarte?
El joven le dijo:
.— Buenas tardes, señor. En el living del hotel, hay dos hombres de la más alta sociedad de este pueblo, con seis jóvenes que dicen ser hijos de esos hombres. Y ellos desean hablar con usted.
Mi padre le pregunto:
.— ¿Y ellos te dijeron como se llaman?
El joven le respondió:
.— ¡Claro que sí! Uno es don Cristóbal el dueño del supermercado, y el otro es Don Fermín, también dueño del supermercado.
Ellos dicen que usted es amigo de ellos.
Es una gran mentira, mi padre no es amigo de ellos, mi padre es el hermano menor de ellos.
Mi padre no entendió, porque sus hermanos dijeron que eran sus amigos.
Mi padre se quedó dos minutos callado, pensando que respuesta la iba a dar, al representante de la administración del hotel.
Luego mi padre le preguntó al joven:
.— ¿Estos señores frecuentan mucho este lugar?
El joven le respondió:
.— Si, ellos son grandes clientes, de esta red hotelera.
Casi todos los domingos vienen con sus familias, y van al área recreativa del hotel, vienen varias familias, y juegan domino y ajedrez todo el día, y las mujeres en el área de la piscina.
Son personas de confianza Don José.
No hay nada de que temer.
Mi padre le dijo:
.— Si tú dices, que son de confianza, y que no hay nada de que temer, entonces bajo contigo al living sin ningún temor, para ver que quieren esos señores.
El joven respondió:
.— ¡Trato hecho! Yo lo acompaño hasta el living, pero no tenga ningún temor. Tengo 5 años atendiendo a estos hombres.
Entonces mi padre soltó una carcajada, y dijo:
.— ja, ja, ja. ¡No hijo! Yo no tengo ningún temor, por lo vito hay un error, o una mala intención, en la presentación de ellos. Te explico por qué; resulta que esas personas, no son mis amigos, ellos son mis hermanos.
Al joven se le iban a salir los ojos de la impresionante noticia.
Entonces mis once hermanos y yo, junto con mi madre i mi padre, bajamos al living del hotel, para por fin conocer a la familia de mi padre. Cuando llegamos al living, mi padre y mi madre, abrazaron a nuestros tíos, y a sus hijos, y todos lloraron un buen rato en ese lugar, y todas las personas que pasaban por allí, se quedaban mirando la hermosa escena de reencuentro familiar. Incluso los trabajadores, pararon unos minutos sus labores, y se quedaban viendo lo que allí pasaba. El propio Gerente del hotel, al que nosotros llamábamos el Gringo, trajo una botella de vino, y el mismo sirvió unas copas, y se las dio solo a mis padres, y a nuestros tíos.
Unos minutos después, cuando ya había pasado un poco, la emoción del reencuentro, mi padre, comenzó a presentarnos, delante de nuestros nuevos tíos, y nuestros nuevos primos.
Pero inmediatamente hubo muy buena química familiar, entre las dos nuevas familias.
Los nuevos primos, y nosotros, dejamos a nuestros padres en el living, y nos fuimos a conversar en el área recreativa del hotel. Mientras caminábamos por el área recreativa, Peter se acercó al grupo, y nos saludó a todos, y se quedó un buen rato conversando con nuestros primos, y con mis hermanos, sin saber que los dos grupos éramos primos. En un momento de la reunión entre primos, mi hermana Nena y Peter se alejaron del grupo, para conversar ellos en privado, cuando se unieron de nuevo al grupo,
Yo le dije a Peter:
.— Hoy vamos a la oficina del Gerente para decirle quien es la persona que me dijo lo del perro.
Entonces Peter, colocando su mano en mi hombro me dijo:
.— Vamos yo mismo te llevo, para que hables con el Gerente, aprovechando que tengo que subir a su oficina.
Mi hermana Nena dijo:
.— Yo voy con ustedes, porque Joche es muy pequeño para regresarse solo.
Peter, mi hermana Nena y yo, salimos de la reunión de los primos, y entramos al hotel, pero no precisamente me llevaron a la oficina del Gerente, sino que fuimos al salón VIP del hotel.
Ninguno de nosotros habíamos entrado a ese salón, era un salón demasiado imponente, todo era como de cristal, las mesas de vidrio, y el esqueleto de la mesa, eran de tubos transparentes, que daban la impresión que el esqueleto era de cristal, las sillas eran iguales a la mesa, el asiento y el espaldar eran de virio, y el esquito con sus patas, eran de tubos transparentes igual al cristal, el piso era una alfombra de abundante lana de color dorado, antes de entrar al salón VIP, te quitabas los zapatos, y había un mueble de madera, con muchas puertecitas con sus llaves pegada a cada cerradura, así que allí metías tus zapatos y cerrabas la pequeña puertecita con llaves, y te quedabas con la llave hasta salir del salón, caminar descalzo por esa alfombra, era como caminar por las nubes.
Todo, absolutamente todo en ese salón era de cristal, los vasos, los platos, las jarras, hasta los cubiertos tenían sus agarraderos de cristal. Había una barra, totalmente de vidrio de cristal, las paredes eran mitad ventanas muy grandes y la otra mitad era un gigantesco espejo de cristal, había también en ese salón dos gigantescas lámparas llenas por 300 lágrimas de cristal cada una, y tenían 30 bombillos de luz blanca cada una, la empresa que coloco esa lámpara en ese hotel, exigió que aseguraran las lámparas antes de ser colocadas.
Conocer ese salón era muy abrumador para aquel entonces.
Después de haber visto, y haber hablado de la historia de ese salón, nos sentamos en una mesa, y Peter ordeno 2 bananas Split, una para la Nena y otra para mí.
Mientras traían los helados Peter me pregunto:
.— Joche, aquí entre amigos, realmente ¿Qué piensas decirle a mi padre?