Media hora más tarde, Jordan agitado esperaba en su asiento. Unas uñas largas masajearon su cuero cabelludo y se giró alarmado de inmediato. Suspiró exasperado al darse cuenta de que sólo era una sonriente Esme. -Tranquilo, fiera- se burló ella. Usaba un vestido color n***o muy ajustado y totalmente abierto en los laterales siendo unidos ambos trozos de tela por pequeñas argollas plateadas- ¿A quien esperas, se puede saber? -¿Qué quieres?- preguntó Jordan viéndola sentarse sin invitación alguna. Así era ella: Descarada y chocante. -Acompañarte- dijo con simpleza tomando su vaso de whisky y dándole un largo trago para volverlo a poner en su sitio. Jordan miró el labial rojo manchando el cristal, recordó cuando la conoció. Eduard se la presentó, hacían negocios juntos y quería incluirla

