Jordan llegó muy tarde. Eduard estaba cabizbajo sentado en la pequeña sala de espera de la clínica privada. Alguien debió llevarle un cambio de ropa puesto que no usaba la pijama ensangrentada con la que llegó cuando cargaba a Celeste en los brazos. La pobre y dulce Celeste, española aniñada con aires de grandeza y superioridad… -¿Murió?¿Pero cómo?- Jordan estaba atónito- ¿El niño?- su padre suspiró. -Está vivo pero los doctores no dan esperanzas- se lamentó con voz dura- Es demasiado pequeño para sobrevivir, está en cuidados intensivos neo-natales pero…-negó con la cabeza y miró con cansancio a su hijo- Las cámaras grabaron a uno de los empleados entrando a la habitación donde estaba ella. Jordan frunció el ceño. -¿De qué hablas?¿Acaso se atrevieron a violarla?- preguntó cerrando los

