Eduardo llegó a la recámara y nota que Leticia no deja de llorar, ella solo mantiene su cabeza agachada. —Todo pasará cuando ya te acostumbres —dice Eduardo. —Jamás sucederá eso —habla Leticia. —No me digas eso mi amor por favor. —Eduardo se acerca a Leticia y le levanta tiernamente su rostro. —Eduardo ya no siento nada por ti déjame salir te lo suplico si quieres. —Leticia empieza a llorar. —Deja de hacer tus shows patéticos, no estoy para tu maldita inmadurez entiéndelo de una vez, lo único que quiero es que te comportes bien. —Eduardo sacó una sonrisa de oreja a oreja, sintiendo que por fin se va a cumplir lo que tanto desea. —Ya lo estoy haciendo guardando silencio —dice Leticia desanimada. —Esa no es la manera mi amor, acuéstate sobre la cama quiero que me entregues ya tu

