Daniel se encontraba en la habitación, observando a Laura mientras se levantaba de la cama para ir a ducharse. Lleno de curiosidad, le preguntó por qué se cubría el cuerpo. —Me da pena que me mires—respondió Laura, sonrojada y actuando de forma mimosa. ¿Pena de qué?---replicó Daniel, —Si te vi hasta el alma. Ven acá. Laura, algo sorprendida por la respuesta directa de Daniel, se acercó a él. Él se quitó la sábana y le mostró su enorme encanto, dejando a Laura totalmente aturdida. Tartamudeando, ella decidió volver a la cama. Finalmente, Laura encontró respuesta a la pregunta que había planteado a Marcolina años atrás, sobre el motivo por el cual doña Nadia hacía tanto escándalo en sus encuentros íntimos. Laura sintió una sensación de liberación que la elevó internamente, llevándola al

