Capítulo 13: El destino nos junta Ese sábado, pude regresar a mi casa gracias a Teresa. Lo bueno de tener una amiga fiestera, era que podía tenderme una mano amiga cuando me quedara varada en plena madrugada en un bar. Había tenido suerte de encontrar a Teresa despierta, tuve que prometerle, que saldría asistiría a una cita grupal con ella para que me buscara. En fin, una vez llegué a mi casa, me lancé en la cama y dormí durante un buen rato. A eso del mediodía, me desperté y luego de comer y asearme, pasé unas cuantas horas frente a mi ordenador portátil buscando otras opciones de trabajo. Quizá, el destino me estaba enviando señales de que había llegado el momento de que abandonara el restaurante. Entre una cosa y otra, pasó el domingo y también el lunes. No asistí al almuerzo fami

