La v***a de Jon no se había desinflado en absoluto tras su anterior trabajo con la boca y las manos. Recordó haberlo llevado al límite y haberlo hecho retroceder un par de veces, y le sonrió. Ahora era el momento de empezar a follar con la polla en el coño, la que más le gustaba a Crystal. Le gustaba la postura del misionero, con un hombre fuerte y atento que la reclamaba como si fuera su dueño. Atrajo a su trío de hombres guapos hacia sí y se recostó. Crystal miró a Melody. Su amiga estaba de pie, con las piernas abiertas e inclinada, con uno de los hombres más bajos detrás de ella, con su polla penetrando y saliendo de su rajita, y otro hombre de pie frente a ella, con su polla metida en la boca y zarcillos de presemen y saliva goteando por su barbilla. Crystal abrió las piernas y Etha

