Al principio me cuestioné ir a esa fogata, no podía dejar de pensar en las palabras de Katrina. Todo lo que había vivido con Acheron no era más que una locura, algo casi irreal si Nicholas no existiera. Mis ojos se desviaron a mi niño quien se distraía jugando con unos juguetes que Acheron le había dado y automáticamente mordí mi labio pensativa. Busqué en el closet de la habitación que debía compartir con el lobo la cual nunca había habitado y encontré aparte de la ropa de Acheron y montón de vestidos delicados que según una de las chicas que trabajan aquí son para mí. De hecho, la ropa es de mi estilo. Una vez más recordé que el padre de mi hijo era mi acosador así que no debía ser extraño que supiera mi talla o gustos y esto definitivamente me causaba escalofríos. Escogí uno sencill

