Lumilda Estaba nerviosa, mis manos sudaban mientras me alistaba para el día más feliz de mi vida. La noche anterior nos habíamos quedado todas las chicas en la hacienda de Violeta, me hacian bromas y comentarios acerca de mi boda para intentar bajar mis niveles de estrés, incluso me preguntaron por mi bebé y les conté lo que tenia preparado para la ceremonia. Todas me ayudaron con la sorpresa que le daría a mi futuro esposo una vez digamos el si acepto en la ceremonia. -Estas preciosa hija- menciono mi madre terminando de acomodar el velo y yo sonreí, habia visto este vestido cuando fuimos con Lina a buscar el suyo, me había encantado desde el primer momento y supe que ese era el indicado para cuando tuviera oportunidad de casarme. -Lo mejor de todo es esa sonrisa que no se borra con

