Esteban Los meses pasaban y la llegada de nuestros hijos se acercaba, estaba nervioso con el paso de los días, me costaba dejarla sola en casa para ir a trabajar y a ella le costaba ir al trabajo, se cansaba más rápido, sin contar que sus pies se hinchaban aún más qué antes, así que lo mejor era que ella descansara como es debido. Habíamos asistido a toda clase de pláticas sobre el parto y la maternidad, lo que para muchos era algo sin importancia, para mi tenía mucho valor, porque ella se sentía acompañada, sabía que estaba con ella y que el proceso era de los dos, no solo suyo. Por las noches leía sobre los partos, todo sobre lo que debemos, como actuar, como ayudarla con las contracciones e incluso como saber que estaba llegando el momento. En el libro mencionaban que el vientre sol

