Esteban Me había levantado demasiado temprano, los nervios me estaban matando y es que no creía que el día había llegado al fin, después de tanto esperar este momento había llegado. Ahora no eran años o días lo que teníamos que esperar sino horas, unas horas que parecían eternas que por más que lo intentará no pasaban rápido, eran demasiadas las ganas que ansiaba verla que no pude dejar de imaginarme varios panoramas, me imaginaba con ella en muchas oportunidades y me era imposible dejar de pensar en esta tarde. Cuando menos pensé mi suegro se había ido y nosotros habíamos partido hacia la playa donde se llevaría a cabo la recepción, mis nervios crecieron cuando vi el lugar y todo lo que habían hecho, sin duda era algo increíble, las sillas en ambos extremos formaban un pasillo de mader

