Después de unas cuantas horas, salí de la oficina para marcharme a la casa, realmente no estaba haciendo nada y temí cagarla en lo que hacía si seguía distraída, así que desistí de seguir fingiendo como que hacía algo. Mientras manejaba en automático hasta la casa trataba de encontrar que hice, o que paso, no entendía, no tenía sentido para mi, o ¿acaso solo quería sacarme dinero?, ese pensamiento tan turbio me heló la sangre por segundos, me sentía más estúpida que minutos antes y al final todo me llevó al mismo recuerdo de hace años. *Flashback 8 años atrás* — ¡Feliz, feliz cumpleaños corazón! Te deseo muchas cosas bonitas hoy en tu día — dije alegre en cuanto Daniel descolgó la llamada. — ¡Oww, que linda, eres un amorts! Gracias Céli. —me respondió con ternura. — ¿Qué me vas a rega

