—Doce quince, de hecho, lo cual significa que es después de media noche, lo cual significa la noche-día de las travesuras. Vio a su hermano sacar un pequeño taladro de su bolso, y encenderlo y apagarlo un par de veces. Sonrió cómplice. Sintió una mirada sobre su nuca y ya sabía que se trataba de Scott, sin embargo se mantuvo callada. —Por una maravillosa coincidencia también es el cumpleaños del entrenador, así que si no llegas en cinco segundos, te voy a destruir. ¿Sí? Hablo de cinco, cuatro, tres, dos—, giró sobre su eje. Encontrándose de improviso con la figura de Scott. Cayó al suelo por la impresión de aquel par de ojos rojos salir en medio de la oscuridad. Soltó una carcajada, mirando a su hermano. Scott rió. Chocaron sus puños cerrados, complacidos por aquella pequeña broma. —

