50. Periodo de prueba Giselle Mi madre es la primera en hablar de nuevo, con ese tono templado que usa cuando quiere controlar una situación sin desatar un escándalo. —Acompáñenos, señor Dornan. Los niños pueden quedarse jugando en la sala, ¿verdad? —Por supuesto. —Justin asiente con respeto, luego me mira un instante, buscando en mis ojos una señal. Yo asiento suavemente. Nos dirigimos al comedor. Papá se sienta en la cabecera, mamá a su derecha. Justin se coloca frente a ellos, en la otra cabecera, como si ese fuera el sitio que ya le correspondía por el peso de sus decisiones. Yo permanezco de pie, recargada en el marco de la puerta, observando en silencio sin tomar ningún bando. —Voy a ser directo —comienza mi padre. — Me interesa saber qué piensa hacer con mi hija y con esos ni

