61. Esta noche no debía doler Stella Los días transcurren, y con ellos, mi relación tanto personal como profesional con Marietta se fortalece. Cada jornada compartida revela nuevas facetas de su carácter y talento, y me siento cada vez más cómoda a su lado. A pesar de su negativa a mostrarme las fotografías que ha tomado, puedo intuir la belleza de su trabajo por la pasión con la que habla de él. Dice estar muy satisfecha conmigo, y en su mirada hay una chispa de orgullo que me emociona más de lo que esperaba. Si sus palabras no bastaran, su expresión lo confirma: hay algo especial en esas imágenes que aún no he visto, pero que me prometen una parte de mí que tal vez ni yo conozca. Con Edward las cosas avanzan con más lentitud. No puedo decir que haya sentido esas famosas mariposas en

