El vestido rojo se movió al compás de sus pasos. Su cabello n***o se movió sobre su rostro maquillado, suelto y libre… como ella. Khojin siguió marchando hacia la salida del lugar. Una sonrisa tranquila se escapó de sus labios en cuanto cruzó la salida de la ciudad. Era como si un gran peso hubiese caído de sus hombros. El viento refrescó su rostro una vez estuvo fuera de la ciudad. Khojin se detuvo en medio del camino desierto. Observó afanada a su alrededor, limpió el sudor que empezaba a salir en su frente. No había nadie a la vista. Empezó a sospechar que él ya no estaba ahí. Sin embargo, su esperanza no le permitía rendirse tan pronto. Khojin arrastró los pies mientras se alejaba del camino que llevaba al interior de la ciudad Routan. La arena amarillenta envolvió sus lindos z

