Sonreí, el último cliente salía a través de la puerta del local.
¿Quieres un poco? –Logan me acercó un cupcake de chocolate.
Creo que pensaré que lo único que quieres es engordarme – dije mientras le daba un mordisco, estaba completamente delicioso- en las dos semanas que llevo trabajando te la has pasado dándome dulces.
Este era para celebrar.
¿Ah si?- lo miré mientras daba otro mordisco- Dices lo mismo de cada uno.
Mmm... - desvió su vista al suelo.
¿Esta vez estamos celebrando mi primer día en la caja registradora?
En realidad, es porque pudiste hacer bien los cálculos.- una sonrisa se asomó en sus labios mientras subía su mirada -no diste dinero de más, lo cual merece ser celebrado – lo miré con el ceño fruncido mientras el comenzaba a reír, miré a través de la ventana.
Está bastante oscuro- comenté cambiando el tema.
Pues teniendo en cuenta que es el turno de noche...- miré mi reloj, aún quedaba una hora para salir.
¿Dónde está Amanda y Derek?- miré buscándolo pero no estaban por ningún lado.
En la bodega haciendo una especie de inventario- nos quedamos un momento en silencio, iba a preguntarle por Amanda y las muchas veces que lo vi mirándola sin que ella se diera cuenta, teníamos bastante confianza, él me había hecho muchas preguntas sobre mi vida, era mi momento, pero la campana de la puerta de entrada sonó anunciando un nuevo cliente por lo que mi interrogatorio quedaría para más adelante.
Miré en dirección a la entrada, un muchacho alto con el pelo n***o que cambiaba a rubio en las puntas y lo llevaba hacia arriba en una especie de copa entró en el local, estaba vestido con una polera blanca ajustada por lo que se podía ver lo bien trabajado que tenía el cuerpo, encima de esta llevaba una chaqueta de cuero negra a juego con sus pantalones rasgados y botas del mismo color, por su cuello y mano derecha se podía ver la tinta que adornaba su cuerpo pero no se alcanzaba a ver la forma del dibujo, pero lo más impresionante de todo no era ese porte de chico malo, ni ese halo de misterio que desprendía si no esos maravillosos ojos azules, tanto como el mar, bajé mi mirada hasta sus labios algo pálidos para su tono de piel, una argolla estaba en la comisura derecha, sacó su lengua jugando con esta, una corriente eléctrica viajó por mi espina dorsal en cuanto hizo ese movimiento. Amaba los tatuajes, siempre me habían gustado y encontraba jodidamente sexys a los hombres que los llevaban, pero nunca me habían gustado los aros, los repudiaba y a mi ex novio había hecho quitarse el que tenía en la ceja, dirigí mi vista a su ceja y otra argolla relucía ahí, lamí mis labios, no debería encontrarlo sexy, pero muy por el contrario...
¿Me entenderás o seguirás mirándome? – parpadee, enfocando mi vista nuevamente en él, los colores de apoderaron de mis mejillas, había estado observándolo de forma descarada y no sé por cuanto tiempo, aunque por el tipo de sonrisa en su rostro puedo decir que no era la primera vez que le pasaba. Mujeriego, pensé en silencio.
Sí... yo lo- pensé en disculparme pero ¿Qué caso tenía? - ¿qué desea? – dije en su lugar mirando directamente a la caja, los nervios comiéndome por dentro, entre menos lo mirara mejor, sentí una risita...
Un café obviamente – su tono irónico hizo que subiera la mirada molesta, en su cara mostrando todo el sarcasmo usado en su voz, j***r este tipo definitivamente se creí el dueño del mundo, todo su atractivo se había esfumado como por arte de magia, odiaba a los tipos así.
Claro-si él quería ser irónico yo lo sería el doble- no sé si te diste cuenta Einstein, pero hay más de una variedad de café, además de los dulces en la vitrina – su sonrisa comenzó a desvanecerse y la mía a ensancharse – ok, no te avergüences si no eres capaz de leer – me di la vuelta para apuntar tabla con los nombre y precios de los café – lo haré por ti – su ceño estaba completamente fruncido, pero su mirada tenía un brillo de diversión.
¿Así es como tratan a los clientes?, Una atención bastante mala - dijo apoyándose sobre la caja- creo que tengo que preguntárselo a tu supervisor- terminó con su mirada fija en la mía.
Lo siento, ha sido un día largo – interrumpió Logan desde la derecha, él no era mi supervisor pero estaba intentando arreglar mi error, tanto el imbécil y yo fijamos la mirada en él con el ceño fruncido, yo no quería que se disculpara con un bastardo como él.
¿Y él es?- su mirada fijándose nuevamente en mí, Logan me miraba sorprendido ante la actitud de los dos, subió los hombros en señal de no saber que estaba pasando.
Mi nom- lo interrumpí antes de que pudiera seguir, no tenía por qué hacerle caso ¿por qué siempre tenía que ser amable con todo el mundo?
No te interesa – mis ojos volvieron a fijarse en él, pero quedaron fijas en la mancha negra que salía de su chaqueta, intente descifrar el dibujo pero con este tapado era casi imposible, si solo se sacara la polera para poder verlo, sacudí la cabeza ¿de dónde vino ese pensamiento?
Él que no me interesa es el tuyo –murmuró.
Oh, ya veo .-suspiré -lo siento cariño él no batea para ese lado –tapé mi boca con una mano en cuanto las palabras abandonaron mi boca, no conocía a este tipo y podría ser un neardental que se ofendería por algo así, además era un cliente y podía hacer que me despidieran, desvié la mirada hasta Logan quien me miraba con los ojos muy abiertos y murmuró un "¿qué mierda estás haciendo?", encogí mis hombros, la verdad no sabía que era lo que estaba haciendo, siempre era dulce y respetuosa con todo el mundo pero este inútil sacaba lo peor de mí.
Cariño...- remarcó la palabra que yo había utilizado hace unos momentos atrás, pero que sonaba jodidamente sensual en sus labios – ¿estás celosa por que no pregunté el tuyo?, Tranquila -dijo mientras se echaba ligeramente hacia atrás sin quietar la mirada de mí – créeme que disfruto metiéndola en mujeres, los hombres simplemente no son lo mío- esta vez dirigió su mirada a Logan que aún nos observaba con los ojos bien abiertos – sin ofender compañero –él solo pudo negar con la cabeza.
¿Ordenarás algo?-dije intentando cortar la conversación.
Un capuccino por favor...-sonrió- cariño.- rodé los ojos mientras aceptada el dinero.
Tú nombre por favor – dije tomando uno de los vasos.
Olvídalo.
¿Perdón?
No te diré mi nombre.
Pero – j***r este tío me estaba comenzando a hartar, suspiré intentando calmar un poco mi temperamento, es un cliente no lo olvides, un hijo de puta pero un cliente que puede hacer que te despidan – está bien espera por favor, serás llamado en un momento.
Yo lo hago – se ofreció Logan, lo miré –
No te preocupes ,¿por que no bajas a la bodega? Amanda y Derek están tardando mucho y debemos cerrar en media hora.
Pero él-
Estaré bien Logan –subí un poco el tono, no soy una princesa en aprietos, se defenderme sola.
Grita cualquier cosa – dijo rindiéndose, claramente sabía que no era una buena opción discutir conmigo en este momento, se fue por la puerta que daba a la bodega mientras yo me daba la vuelta y comenzaba a preparar el café sintiendo una mirada en mis espalda.
¿No tienes algo mejor que mirar?- espeté aún sin volverme.
La verdad es que no – los colores volvieron a subir a mis mejillas- no te sonrojes no te estoy mirando a ti, si no al café, quiero ver que no le hechos alguna mierda – mis ojos se abrieron, él no podía verme estaba de espalda, la rabia nuevamente comenzó a hervir dentro de mí, podía sentir como se reía suavemente. En cuanto terminé el café agarré el bolígrafo y anoté con letra pulcra en el vaso, lo miré por unos momentos, esto me traería problemas, pero en fin aún tenía a Harold y a Tom. Me giré y le dediqué la mejor sonrisa para clientes que poseía.
Aquí tienes, gracias por venir, por favor no vuelvas – recalqué estas dos últimas palabras y le pasé el vaso, lo volteo rápidamente para ver qué era lo que había escrito, subió su mirada y yo tragué, quizás no fue buena idea, estaba lista para gritar por ayuda cuando él soltó una risa de esa genuinas que hizo que mi corazón comenzara a latir más rápido, fruncí el ceño, se suponía que se enojaría, no que lo haría reír.
"Hijo de puta"- leyó – j***r supiste mi apodo – dijo mientras le daba un sorbo a su bebida y me dedicaba una mirada, no pude evitar sonreír, solo un poco.
Un don – respondí, él solo se dio la vuelta y desapareció entre la negrura de la noche, me quedé mirando hacia la puerta. ¿Quién jodidos era?, sonreí, un hijo de puta sin ninguna duda pero un hijo de puta jodidamente sexy .¿dónde más tendrá aros?...