Espero y espero sin ver el momento, de estar junto a ti decirte lo que siento, se juntan los días, las noches, los sueños, si en mi corazón se enredan los deseos. ............... Sus ojos derraban lágrimas rebeldes que recorrían sus rojizas mejillas hasta desembocar en las comisuras de sus labios. La joven corría con todas sus fuerzas, notaba sus pies flaquear y estuvo a punto de tropezar varias veces, sin embargo no se detuvo, no podía hacerlo. Tenía que alejarse de aquel lugar lo antes posible, no podía permanecer más al lado de Adrien. ¿Cómo había podido estar tan ciega? ¿Cómo podía haber confiado en él? Después de todo, desde un principio Adrien siempre la había tratado con desprecio y asquedad. La imagen de la mujer de sus sueños golpeó su cabeza de golpe, la azabache se llevó

