"El odio siempre mata, el amor nunca muere" .... —Maldito imbécil—Refunfuñaba la joven sirena mientras caminaba con dificultad entre la espesura de la isla.—Va a ver como la "sirenita" lo deja tirado a su suerte, si piensa que después de esto lo voy a ayudar se equivoca. Divisó el océano a lo lejos y soltó un pequeño suspiro de nostalgia. —Tengo que volver al océano, allí es donde pertenezco, apoyando a las personas que de verdad me importan. Se agarró a una pequeña liana y bajó con cuidado hasta tocar la superficie de arena. Escuchó a lo lejos una serie de murmullos que provocaron en ella un pequeño escalofrío. En la playa, estancado se hallaba un gran barco, algo deteriorado, y sin duda no muy elegante, pero sí lo suficientemente bueno como para sacar al idiota de Ad

