—¡Alya!—gritó Marinette escandalizada al ver a su amiga sentada—¡¿Qué haces levantada?! Tus heridas aún no se han cerrado, es mejor que te tumbes y descanses. —Marinette llevo horas ahí tumbada, necesitaba estirarme un poco—soltó un pequeño quejido acompañado de una mueca de dolor. —¿Lo ves?—inquirió Marinette ayudándola a tumbarse—es mejor que descanses. —¿Dónde te habías ido?—preguntó. Marinette miró en todas las direcciones mostrando nerviosismo, pues le daba vergüenza declarar que había salido en busca de Chloe. —He ido a buscar medicinas y algún que otro tratamiento que ayude con esas heridas. Alya sonrió levemente. —Te está preocupando demasiado por alguien que lo único que hizo fue darte la espalda y quitarte todo su apoyo—aseguró la morena con un tono de voz débi

