Aquella mujer... Aquella dama de extravagantes ropajes y abundantes joyas se abalanzó hacia el futuro rey haciéndolo perder levemente el equilibrio. Los recogidos de Chloe se deshicieron levemente y Adrien sonrió con algo de falsedad mientras intentaba quitársela de encima sin que resultase muy rudo. La joven de cabellos rubios se miró su dedo anular con orgullo y sonrió para ella misma. Mientras tanto Adrien buscaba con la mirada a cierta muchacha de cabellos azabaches y brillantes ojos azules y a su inválido abuelo. Los aplausos de los ciudadanos y los vitoréos de emoción lo hicieron ver borroso, tan solo veía siluetas difuminadas unas con otras, gente sin rostro que lo felicitaban y daban la enhorabuena por su compromiso. Miró a su alrededor con algo de desesperación y se llevó un

