El plan de ir al bosque era lo mejor, unos días solos, clima frío, unos cuantos animales, tiempo de reconexión, entre pedir un bebé que nunca iba a llegar, estar llena de hormonas, enfermarse y casi morirse, los dos habían tenido demasiado en su plato. Él no le diría a su esposa que había perdido demasiado pelo, ni que le costaba demasiado dormir, que le estresaba trabajar o ver a su familia preguntando constantemente cómo estaban. Leonel y Elise habían echado de estos planes una noche antes con sus padrinos de boda. —Entonces, ¿por cuánto se van? —Una semana, aproximadamente. —¿Y qué hora se van? —Quería estar para lo de la inspección mañana, entonces, creo que después de las tres o salir en la madrugada. —Hay vacas Ralph —le recuerda Leonel—. Váyanse temprano. —Sí, sí, podemos ten

