La noche antes de la boda se respiraba felicidad y mucho amor. La familia Westborn y Zollinger ofrecieron una cena familiar para recordarles a sus hijos que siempre estarían allí, sin importar los tropiezos. Atlas estaba acostada en una hamaca acostada con Paris, su sobrino. Ella lo llenó de besos mientras le preguntaba sobre su salvaje práctica de hockey. —No entiendo, ¿te gusta o no el hockey? —Sí me gusta, y soy bueno. Es solo que Trev y yo somos amigos. —Pero fue un accidente. —Vale, casi quedo sin cerebro. —Llevabas casco, Paris. —le recuerda su tía algo divertida por el dramatismo y la tristeza. Sus papá ya habían corrido al médico, le habían examinado tres veces Atlas había escuchado de un TC y una Resonancia magnética que probablemente alguien pobre debería poder hacer p

