Atlas estaba sentada frente a la oficina de su exjefa, esperando por una reunión en la que tendría que reconocer ante la grandiosa Marcela Powell que había fallado en más de una manera. Vio a Isabela que venía con su contrato renegociado. —Hola —se saludaron con un beso en la mejilla y un abrazo. —¿Cómo va el nuevo presidente? —Estresado—responde Isabela. —¿Y la nena? —Odia a la prensa. —Las dos se ríen. —No sé qué vamos a hacer, no le gusta la prensa, no le gusta la casa y quiere entender por el amor a dios: ¿¡cuándo nos vamos?! —Pobrecita. El cambio político de unos meses atrás había convertido a Sergio en el nuevo presidente de Mainvillage, por primera vez, desde que existe el país el líder no lleva el apellido Westborn. La verdad ninguno de los nietos estaba interesado en toma

