Aquel lugar olía a alcohol, un poco a nuevo y una fragancia a vainilla muy leve, sin embargo, estos olores penetraban el olfato de Jazmin, quien se encontraba en su cuarto de la clínica psiquiátrica, donde a veces tenían que amarrarla por las crisis descontroladas que le atacaban. A veces tenía pesadillas con Julia, o sino con su mamá, todas estas escenas vividas se le aparecían en los sueños pero de forma más horrenda, llenando de miedos incesantes a Jazmin. Y sin esperarlo, cuando Jazmín subió la mirada estaba ella, estaba Julia enfrente sonriendo. —Hola hermana. —Le decía sin quitarle la vista de encima— Es una pena verte así, solo porque no quisiste jugar nunca conmigo. Jazmín desesperada veía hacia afuera pero nadie se daba cuenta. Julia comenzó a tararear una música instrume

