La habitación era oscura, tenía dos sillones que se veían muy cómodos. En medio de ellos una mesita redonda de acero, con vidrio. Y puesta sobre ella, una botella de vino muy fino, y una botella de whisky, con sus respectivos vasos y copas. —Esto parte de los servicios que ofrecemos en el resort, para personas VIP. Como… lo es usted, y su acompañante —manifestó Manny mirándola detalladamente. Ella quedó por segundos inmóvil, el recuerdo de su breve pero infernal estadía en Grecia golpeó su memoria, no necesitaba estar ahí. No quería abrir la puerta a aquellos momentos que dejaron una gran marca en ella. Para muchos un paraíso de BDSM... para otros un verdadero infierno en la misma tierra. Su mirada regresó a la escena que tenía en frente. Tres hombres desnudos, que se movían alrededor d

