El paseo. Después de hacerle pagar por su atrevimiento a exponerse, Ethan salió de la habitación de Erica como un fantasma. Aún estaba duro como vara de hierro, pero le había dicho que no había tiempo para satisfacer su propia necesidad. Que más tarde se las pagaría, y esa era una promesa que estaba encantada de cumplir. Se dio una ducha y estuvo lista en pocos minutos, con una vestimenta digna de una Domina. Mezclada con elegancia y perversión. Su vestido era de color n***o de gasa de seda, que dejaba expuesta mucha piel, solo un delicado forro de satén cubría las partes íntimas. A pesar de que era manga larga y no tenía escote. La falda ase amoldaba a su exuberante silueta con una abertura hasta el muslo de su pierna derecha. Lo combinó la prenda con unas sandalias de finas tiras y

