El mundo de los lobos era de por sí extraordinario, pero al ver al cachorro caminando en sus cuatro patas, sin dolor por la herida que tenía antes, ni su extremidad casi despegada de su cuerpo, fué asombroso e impactante a la vez — Papá, mamá, se ha desmayado, ella me salvó al cachorro, ya no me duele la patita, pero... qué no se muera... — ¡Lo sabía, ella se debilita cada que hace uso de su poder, ahh... iré a ver a mamá, quédense aquí con el tío Camilo, por la diosa, cuida de los cachorros y no los pierdas! — pedía el Alfa mientras encaminaba sus pasos a la sala de emergencias, ya su beta le había dado una muda de ropa qué llevaba siempre en el coche El Alfa recogió a su luna del suelo, Isabella, estaba muy pálida, pero ya estaba regresando en sí — Luciano, ¿el cachorro como está?

