—Siéntate, Caine —suspiró Gus. Caine frunció el ceño aún más. Cuando fue obvio que no obtendría respuestas hasta que se sentara, se sentó. Gus se inclinó hacia adelante y giró la pantalla de su computadora para que ambos pudieran verla. En la pantalla, había un hombre de negocios de pie frente a una multitud que aplaudía. Parecía bastante popular, pero no era el tipo de persona a la que Caine le daría la hora. —¿Y quién es? —frunció el ceño Caine. —Arthur Goodwell —dijo Gus, volviendo a mirar en su silla—, un empresario prominente y uno de los élites de Nueva York. —¿Y por qué me debería importar? —Porque también es el ex prometido de Elle. Caine se tensó y arrastró la mirada de vuelta a la figura. Estaba bien afeitado y arreglado. Alto y de hombros anchos, Arthur Goodwell parecía es

