EXTRAÑO SUEÑO

1539 Palabras
SAHARA Llego en un taxi a mi departamento, asustada e incrédula. Nunca antes conocí a nadie como él, está completamente desquiciado. Voy directo a mi habitación sin avisar que he vuelto. Mamá no tarda mucho en venir a ofrecerme de comer. No tengo apetito y difiero de sus propuestas grasosas y deliciosas. —¿Te sientes mal? —pregunta al otro lado de la puerta. —No, mamá. Tengo mucho trabajo, ya sabes que va a ser el aniversario de la revista y todavía no tengo un artículo. No te preocupes, al rato salgo a comer algo. —No te mal pases, me voy a mi clase de pilates. —Ve con cuidado. La escucho alejarse. Enciendo mi laptop para buscar el la web algo que me ayude a entender el extraño comportamiento de mi jefe. "b**m es un término creado para abarcar un grupo de prácticas y fantasías eróticas, cuyas siglas significan: Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo". Esta información se acolpa bastante bien a su extraño actuar. Este tipo de prácticas van más allá del sadomasoquismo, mucho más allá de lo que tenía entendido acerca del tema. Las prácticas son consensuadas y los roles que asumen las personas de este grupo son algo serio. Yo no quiero algo así en mi vida, ¿o sí? No. Definitivamente no. Mi celular suena, tengo un mensaje de un número desconocido: +52553520...._19:07 Hola, espero que hayas vuelto a casa bien. Realmente me gustaría que fueras mi ama, piénsalo. No pierdes nada al intentar cosas nuevas. Dejo el mensaje en visto, no deseo contestar. Por el momento no tengo una respuesta clara. A la mañana siguiente me despierto empapada en sudor. Tuve un extraño sueño donde amarro a Santiago a su cama y lo golpeo en el rostro mientras golpeo mi trasero con sus muslos fuertes y marcados. Su rostro empapado en dolor y placer me produce orgasmos que nunca he sentido en la vida real. Me levanto y voy al baño. Mientras orino me doy cuenta de que mi pijama está húmedo, y no es precisamente sudor. Tampoco me he hecho pipi sin darme cuenta. ¡No puede ser! No pude haberme mojado a causa del sueño. El recuerdo nítido de aquél sueño hace que se me erice la piel. Termino de orinar y me meto a la ducha. Necesito sentir agua fría fluyendo por mi cuerpo. Siento que las mejillas me arden, siento que todo mi cuerpo arde. Me muerdo los labios de manera inconciente mientras destellos sublimes de imágenes masoquistas recorren mi mente. "¡Basta, Sahara!" No puedes fantasear con tu jefe, ¡es tu maldito jefe! Un jefe que aparenta bastante bien sus peculiares gustos sexuales. Termino de ducharme y me voy a cambiar para ir a trabajar. Me seco el exceso de agua del cuerpo y me pongo la ropa interior para repetir la misma tortuosa rutina de diario. Me coloco frente al espejo y miro el exceso de grasa que me escurre de los lados. Me pellizco, pero esta vez es distinto. Ocupo más fuerza de lo normal y consigo lastimar mi piel. ¿En qué demonios estaba pensando? Una mujer grande como yo ni de chiste encaja en la vida de un hombre tan sensual como Santiago Miramontes. Tal vez se está mofando de mí. La chica de las fotos no era precisamente una mujer con frondosos atributos, se le notaba delgada y bien definida. Parecía una chica fitness. No pienso permitir que ningún otro hombre se burle de mí. Suelto mi piel que está ya muy enrojecida de tanta fuerza que ocupo para castigarme a mí misma. Busco los jeans colombianos que se me amoldan mejor y me los pongo junto con una blusa negra de puntos. Me voy sin desayunar, ya no quiero ingerir huevos con tocino ni embutidos fritos que mamá me prepara para desayunar. Tengo que hacer un esfuerzo para bajar de peso. Al llegar a la editorial me pido una ensalada con la señora que nos ofrece desayunos todos los días. —Buenos días, ¿quién es Sahara? —pregunta una chica alta, rubia, DELGADA, y de ojo azul. —Soy yo —respondo. —Mucho gusto, yo soy Anahi, la nueva secretaria del señor Miramontes. Me ha pedido que le diga que vaya a su oficina. Me dijo algo acerca de un artículo de belleza que le urge que presente. Entorno los ojos, sé perfectamente que no me ha mandado llamar para el artículo. Me levanto de la silla y camino con seguridad hacia su oficina, dispuesta a decirle que no pienso entrar en su juego retorcido. —Él ya la espera, no necesita tocar la puerta. Entre por favor. —Gracias, Anahí, es un gusto conocerte. Asiente con una sonrisa. Entro a la oficina. Santiago está sentado en la orilla de su escritorio. —Toma asiento, por favor. Pongo los ojos en blanco y voy directo al grano. —No necesito pensar nada, no voy a tener sexo masoquista con usted. No pienso ser su ama. —¿Sexo? Este tipo de prácticas van más allá de solo tener sexo con dolor. Tienes toda la razón, me disculpo por ello. No debi pedirte algo tan complicado, es obvio que ni siquiera te tomaste la molestia de buscar un poco de información acerca de el tema. Los peores amos son aquellos que piden sexo en el primer juego. Toma el folder del escritorio y vete. No necesita pasar por el equipo de corrección de estilo, está perfectamente detallado y escrito. Tomo el folder y lo abro. El artículo para salvar mi pellejo en la editorial está hecho. —¿Qué es esto? —Pasé toda la noche probando cada receta de la lista que hice. Este es verdadero y tiene muy buenos resultados notorios desde la primera puesta. A la directora le va a gustar mucho. Cierro el folder y salgo de su oficina. Me siento un poco culpable. De pronto me doy cuenta de que puedo tener el mundo a mis pies con un solo chasquido. Santiago Miramontes no solo es un soltero codiciado, sino que también tiene clase, fama y mucho poder. Tampoco soy una mujer abusiva, nunca le pediría cosas materiales a cambio de ser su ama. Esto que hizo por mí fue un gran detalle, el tipo de detalles que sí me gustan. No puedo utilizar este artículo para salvar mi trabajo, no es justo ni correcto, así que lo almaceno en el último cajón de mi escritorio, el único cajón que tiene llave. No me voy a rendir, tengo que lograr hacer un artículo propio y llamativo. Enciendo el ordenador y sigo buscando ideas, miro una receta tras otra, un producto tras otro y no encuentro nada que se asemeje a lo que Santiago preparó. Estoy frita. Después de un rato siento que mi cerebro va a estallar, necesito un descanso. Apago el ordenador y me voy a la sala de descanso para cerrar los ojos un rato. Cierro la puerta con seguro tras entrar. Me acerco al armario y abro la puerta. Está vacío, ¿qué diablos pensaba encontrar? Después de pillar a Santiago aquí adentro, es obvio que no volverá a venir. Aún así, puedo verme en aprietos, peleando con aquella faja horrible. Puedo sentir el cálido aliento de Santiago recorrer mi cuello, igual que ese día. Cierro los ojos, me muerdo los labios. Recorro mi cuerpo con las manos e imagino que lo ato al sillón reclinable. Una fea imagen de mi cuerpo desnudo frente al espejo rompe por completo el sueño despierto que tengo con Santiago. Suspiro y me recuesto en el sillón. Intento relajarme, pero no puedo. La culpa, el deseo, la inseguridad y el miedo me impiden tener un descanso tranquilo. Tomo mi celular y comienzo a buscar en la web más información acerca de la práctica b**m. Miro un vídeo tras otro y leo lo más relevante de cada página web. Casi todo es lo mismo, no te explican a detalle lo que se hace dentro de la práctica. Me encuentro con un par de libros en pdf que me deacargo de inmediato. El libro empieza con una introducción a un mundo erótico que desconocía por completo. Existen muchos métodos, posturas, instrumentos, juegos de rol... Se me va el día leyendo, para cuando me doy cuenta se ha hecho de noche. Son las ocho en punto, todos se han ido a casa. Me levanto y voy a buscar mis cosas para pedirle a Jonny, el guardia de seguridad, que me abra las puertas. No me puedo creer que se haya ido el tiempo leyendo, ni siquiera sentí que pasara tanto tiempo. Jonny me cuestiona acerca de mi salida tan inoportuna. No me quedó más remedio que decirle a medias la verdad. —Me sentía muy cansada y me quedé dormida en la sala de descanso. Por favor, solo esta vez échame la mano. —Está bien, no lo voy a reportar. Pero me debes una cena. —Sí, claro. —¿El sábado por la noche? —Entonces nos vemos el sábado. Jonny es más mi tipo, estatura media, sueldo promedio, complexión robusta. Un hombre como él va más con una mujer como yo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR