-Buenos días- salude a Susan. Me había quedado a dormir donde Simon y todos parecía seguir durmiendo. -Dove- sonrió la mujer tiernamente- podías dormir más hoy, aprovechar que no trabajas. -Mi cuerpo está acostumbrado- me encogí de hombros- ¿necesitas ayuda? -No cielo, no te preocupes. ¿Quieres café? -Ahora me preparo- sonreí yendo por una taza. A los veinte minutos la sala se llenó de los pasos de todos. Estaban medios dormidos, pero tomaron sus lugares y se quedaron allí, viendo la mesa. Me serví más café y sonreí ante la vista. Simón se acercó y me dio un beso en la frente y luego fue a sentarse. Ayude a Susan a servir el desayuno y después nos sentamos todos juntos. Los niños se pusieron a hablar de trivialidades. Sonó el timbre y fue Susan a abrir, volvió a la cocina con un r

