"Bueno, te ves muy cómoda ahí, ¿verdad?", dijo papá, y extendió la mano para tocarme el pezón derecho a través de la camisa con la punta del dedo. "Papá..." Me reí y me moví mientras él seguía haciéndolo. "Uy, creo que le encontré el hueso de la risa a mi hija", dijo papá mientras sus dedos me acosaban mientras me meneaba. Su mano me apretó el pecho y me tiró los pezones mientras el pánico me invadía. ¿Está pasando? ¿Es esto? "Papá... Para..." dije entre risas, y lo hizo. "¿Qué? ¿Solo tú puedes estar cómodo? ¿Y nosotros?", preguntó papá, mostrando la palma de la mano mientras mis hermanos observaban. Mi corazón se congeló, "¿N-Ne-necesitabas algo?" Papá suspiró, sacudiendo la cabeza con incredulidad. Pausó el partido de béisbol en la tele y dejó el control remoto. "Cariño, me alegr

