Lucas usaba cada vez más lenguaje obsceno, pero se aseguraba de no pasarse de la raya. Siempre que usaba un insulto sobre mí, yo respondía con palabras aún más sucias. Me decía: «Eres mi zorra... mi cubo de semen. Me gusta mi polla en tu boca... y aún mejor en tu coño caliente y resbaladizo. Me gusta que tengas vello alrededor del coño; me ayudó cuando usé mi lengua para encontrar tu coño chorreante. Me gusta meter tu clítoris en mi boca como tú haces con mi polla. Te encantan las pollas... esta polla. Fóllame». Lucas metió entonces toda su v***a en mi coño y empezó a follarme con ganas. No es que no lo hubiera hecho antes, pero esto parecía diferente y más intencionado. Empecé a correrme sin parar: un orgasmo enorme y prolongado. Mi coño tenía espasmos alrededor de la polla de Lucas. Luc

