Hablé con Sheila sobre la necesidad de dedicar tiempo a proyectos especiales para ti, y me sugirió que pidiera a Recursos Humanos que nos enviara a alguien. Isabella fue su recomendación. Es muy competente. Isabella se había puesto firme desde que me vio. Casi temblaba de nervios al verme. También se sonrojó al oír las amables palabras de Mel. Me volví hacia ella y le dije: «Isabella, mucho gusto. Bienvenida a mi oficina». La miré con malos ojos, pero ella se rió. Había estado pensando en algo de esa gran iniciativa hacía un rato. Le pregunté: "¿Cómo te gusta que te llamen: Isabella, Señorita Mendoza o algo más?" Ella sonrió, "Prefiero Izzy. Así me llaman mis amigos. Espero que podamos ser amigos". Siempre me fascinaron las sonrisas radiantes de las chicas guapas. Podemos ser amigos.

