Lucas se me acercó y retrocedí un poco. "Quieta, Elsa. Quiero señalarte tus puntos vulnerables. Primero, ve a la cabeza. Hay muchos puntos vulnerables que quiero que memorices. El primero son las sienes; si golpeo a alguien ahí con suficiente fuerza, puedo matarlo o dejarlo inconsciente. El segundo es la nariz, preferiblemente el puente; piensa en golpear, romper y luego empujar esos huesos rotos hacia el cerebro. Si tuvieras más fuerza, te diría la mandíbula con un puñetazo demoledor; el mismo efecto que en las sienes. Después, está la nuez de Adán; si golpeas fuerte, puedes dejar a tu oponente sin aliento. Otro es el golpe de oído; destroza los tímpanos de tu oponente; es muy doloroso". Me tapó los oídos con suavidad, pero sin mucha fuerza; entendí el mensaje. Lucas continuó con su expl

