— Esa misma noche, no pude dormir del todo el cerrar los ojos y ver su imagen verla toda desangrada, fue lo peor, el médico me pidió que tenía que llevarla de inmediato al hospital y yo accedí, pero le pedí a una enfermera que fuera con ella, que yo tenía asuntos que arreglar y así fue, él se la llevó, mientras yo reuní a todos y cada uno de mis empleados en aquél salón dónde había sucedido esa masacre, algo dentro de mí dolía después de verla a ella así. Aún recuerdo porqué la compré, su rostro estaba confundido, con una mirada un poco entenebrecida, estaba tras un cristal obscuro dónde ella no podía ver a nadie pero todos los que estábamos ahí podíamos verla a ella, esa noche aposté casi todo mi dinero para comprarla, al terminar la subasta de jóvenes, me la entregaron, temblaba de miedo

