CAPÍTULO 1 D ouglas estaba ante la puerta de la gran mansión, esperando ser recibido. Su padre le pidió que ayudara a un amigo, de lo contrario, no aceptaría este caso. Se trataba del secuestro de la única hija de un gran empresario local que, para su desgracia, pidió ayuda a su padre. Hacía tiempo que Douglas no tomaba sus soñadas vacaciones, y justo cuando todo estaba dispuesto para alejarse de ese mundo de detalles y grandes exigencias mentales, le habían pedido, o más bien convocado, para trabajar en otro caso. Le abrió la puerta un caballero de baja estatura, aparentemente abatido, lo que le hizo sentirse culpable por no querer aceptar el caso. "¿Sr. Pablo Braz?" A juzgar por su aspecto apesadumbrado ni siquiera necesitó preguntar. Estaba claro que se trataba del padre de la niña

